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Hegemonía cultural de sofá (de Oscar Mateos)


La presencia mediática de algunos economistas se debe a su valia y a lo que supone como personaje. Liberalismo (del neo), independentismo y el valor visual de ser el «de las chaquetas de colores». Profesionales buenos hay muchos, personajes hay pocos.

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Todo es posible

Que-es-la-falacia-de-los-servi_54369320793_53699622600_601_341 Desde hace años es habitual ver al economista Xavier Sala-i-Martín como economista de cabecera de algunos programas de TV3. Más allá de divergir ideológicamente, no tengo nada en contra de Sala-i-Martín, al que hay que reconocer gran capacidad pedagógica para divulgar la economía como él la entiende y por ser académicamente un prolífico autor. Ahora bien, el problema es que programas como ‘Divendres’ (TV3) han acabado erigiendo a Sala-i-Martín como una figura ideológicamente neutra a la hora de explicar los diferentes problemas y soluciones económicas (vídeo). En lugar de presentarlo como una opción entre tantas de interpretar la realidad económica, y donde podrían caber muchísimos otros economistas de ideología opuesta, Sala-i-Martín se ha convertido en una enciclopedia económica, supuestamente vacía de valores y de ideología, teniendo respuestas de «sentido común» para todo lo que se le pregunta.

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Cambio de época. ¿Cambio de rumbo?


Contratos sociales rotos, movimientos de esperanza como el 15M y las primaveras árabes. Quiza le pesa un poco el paso del tiempo a este cuaderno, dado como unos han dejado de ser portada y los otros se ven superados por movimentos mas organizados como los Hermanos Musulmanes en Egipto.
A pesar de todo es un toque de esperanza, mis respetos para los dos autores

http://www.youtube.com/watch?v=brCjVFDIYJM

Todo es posible

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Oscar Mateos y Jesús Sanz (*). Publicado en la Revista SinPermiso. Entre 1945 y mediados de los setenta el mundo occidental apuntaló los cimientos de los Estados del bienestar. Fueron «los 30 gloriosos años», como se conocieron en Francia. Un tiempo en el que prevaleció un contrato entre el capital y el trabajo, en el que el Estado-Nación tenía un rol de regulador de los excesos de la economía del mercado, en el que el horizonte de futuro era el del «ascensor social» o en el que el gasto social alcanzaba niveles insospechados unas décadas antes. Fue el tiempo del «Consenso keynesiano», de la cohesión social como principal eje político, social y económico. A ese escenario se había llegado gracias al papel del movimiento obrero -que desde finales del siglo XIX se había erigido como un importante contrapoder social y había logrado un gran número de…

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