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Martin Rees: Los robots pueden enriquecer la humanidad – el tiempo que podemos mantenerlos bajo control


Allá por el año 1942, el gran escritor de ciencia ficción Isaac Asimov formuló tres leyes que los robots deben obedecer. En primer lugar, un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. En segundo lugar, un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley. En tercer lugar, un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.